Cultura

El encaste Albaserrada, 100 años de idilio con la afición

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Los toros cárdenos serán homenajeados en San Isidro los días 28, 29 y 30 de mayo

“En mi casa nadie cambia un toro”, afirmó Adolfo Martín; su primo Victorino Martín, recordó una frase de su padre, el mítico ganadero ya desaparecido: “El que ataca a la fiesta es enemigo mío”; y José Escolar, más parco en palabras, se limitó a señalar que defiende sus toros “a capa y espada a pesar de las dificultades actuales”.

Los tres ganaderos, Adolfo Martín, Victorino Martín y José Escolar, propietarios del encaste Albaserrada, se han reunido en la plaza de Las Ventas con un numeroso grupo de aficionados para comentar el centenario de esta familia de toros, que será homenajeada en la Feria de San Isidro los días 28, 29 y 30 de mayo.

Toreros valientes y curtidos en mil batallas, veteranos y jóvenes, harán el paseíllo esos días para enfrentarse a reses de estos tres hierros que auguran la presencia de toros cárdenos, bravos o mansos, encastados o no, según los casos, pero que anuncian el espectáculo de una fiesta basada en la fiereza del toro.

Allí, en la puerta de cuadrillas, estarán Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez, el día 28, anunciados junto a los toros de José Escolar; el día 29, vestirán de luces Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo para lidiar una corrida de Victorino Martín, y el jueves, día 30, los toros de Adolfo Martín, en la corrida estrella de la feria, porque, gracias al sorteo del bombo, ideado por el empresario Simón Casas, aparece en el cartel la figura del momento, Roca Rey, que estará junto a Manuel Escribano y Román.

De este modo, la fiesta de los toros rendirá homenaje a un encaste fundamental en la historia del torero del último siglo. Albaserrada debutó con éxito en Madrid el 29 de mayo de 1919, y uno de los toros fue premiado con la vuelta al ruedo. Gregorio Corrochano, afamado crítico de la época, destacó el éxito del ganadero, al que auguró un futuro incierto “porque este tipo de toros con tanto poder no lo querrán las figuras”.

A pesar de ello, en estos cien años que ahora se celebran -59 de ellos en manos de Victorino Martín- Albaserrada ha vivido “un idilio con la afición”, en palabras del sucesor del mismo nombre que su padre.

Los tres ganaderos actuales contaron a los aficionados la genealogía de sus respectivos hierros, las vicisitudes familiares y los avatares económicos de cada cual hasta llegar al momento actual, convertidos los tres en referentes de un tipo de toro admirado por los aficionados.

Adolfo Martín hizo un homenaje a su padre y destacó la labor de su familia en “la búsqueda de un toro con casta, humillación, temple e interés”. Y aprovechó el uso de la palabra para decir aquello de que “en mi casa nadie cambia un toro”, en referencia a los veedores de toreros que visitan las ganaderías para elegir a su gusto las reses. “Me he puesto muy antipático y no me dejo dominar”, añadió antes de contar que le paró los pies a una figura que se presentó en su finca con la idea de cambiar la corrida elegida por el ganadero. Explicó que la del día 30 la tiene apartada desde el año pasado; son toros cinqueños a excepción de uno, “está cuajada y van a venir como sus madres los han parido”. “Esta es la filosofía que aprendí de mi padre”, aseguró.

Y se refirió también a la presencia de Roca Rey en el cartel: “Cuando me tocó, me puse nervioso; no me gustó por la responsabilidad, pero solo puedo decir que el torero peruano debe tener claro que mis toros no le van a permitir que les haga lo que les hace a otros”.

Victorino Martín se extendió en la historia del encaste homenajeado, dijo de su padre que había sido un hombre atrevido e intuitivo, y compartió la máxima de su primo: “Victorino fue un genio de los que nacen cada cien años”.

Finalmente, José Escolar añadió que la suya es una corrida seria, de Madrid, para los toreros valientes que les ha tocado.

Y una cerrada ovación cerró el entrañable acto a la espera de que el juego de los toros haga honor a la historia del afamado encaste.

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