Salud

El iceberg de la cura contra el cáncer

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Las terapias personalizadas abren todo un nuevo abanico de posibilidades para combatir la enfermedad | El 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer

«Sigo soñando en un futuro con una vida larga y saludable, no vivida a la sombra del cáncer sino en la luz». Así se refirió el actor Patrick Swayze, protagonista de películas como 'Dirty dancing' o 'Ghost' a la enfermedad que le arrebató la vida a los 57 años. Hoy por hoy, millones de personas que sufren este mal sueñan lo mismo cada día.

Durante años, los científicos han buscado soluciones para erradicar, o al menos paliar, esta enfermedad que se manifiesta de muy diversas formas. La cirugía, la quimioterapia o la radioterapia han mejorado la vida de muchos pacientes, pero aún hay quien rechaza o desarrolla resistencia a los tratamientos.

La inmunoterapia ha ganado protagonismo en las últimas décadas, un método que aprovecha el sistema inmunitario -el ejército de células, tejidos, proteínas y órganos que defiende al cuerpo y lo mantiene sano- para combatir el cáncer de manera más eficaz. «En este sentido, se están realizando pruebas con inhibidores de 'checkpoints', que bloquean el mecanismo que usan las células cancerosas para desactivar el sistema inmune; anticuerpos biespecíficos que, por un lado, atacan al tumor y, por otro, estimulan al sistema inmunológico; y las células CART, que son linfocitos modificados genéticamente para que ataquen directamente al tumor y no a otras dianas», explica Francesc Bosch, jefe del departamento de hematología del Hospital Universitario Vall d'Hebron, en Barcelona.

Los inhibidores de 'checkpoints' funcionan en tumores como el melanoma, cánceres de pulmón, renales o en el linfoma de Hodgkin, mientras que las terapias CART «han demostrado una alta eficacia en algunos cánceres de la sangre como la leucemia linfoblástica aguda, el linfoma y el mieloma múltiple», explica Álvaro Urbano, coordinador del Grupo Español CAR y a la vez director del Instituto de Hematología y Oncología del Hospital Clínic de Barcelona.

Un estudio más a fondo

Un grupo de investigadores andaluces, dirigidos por Joaquín Dopazo, director del área de Bioinformática de la Consejería de Salud y Familias, ha liderado un estudio de 'big data' genómico en bases de datos públicas. Han analizado 9.428 muestras de 25 tipos de cáncer para revelar módulos metabólicos, cuya actividad predice el tipo de cáncer y la evolución de la enfermedad, abriendo además puertas a nuevas oportunidades terapéuticas. Esta información puede dar lugar a un mapa específico de cada tipo de cáncer en cada paciente, lo que podría indicar, en las primeras fases, cómo podría desarrollarse, la posibilidad de metástasis e incluso sugerir un tratamiento.

«Actualmente, existen numerosos inhibidores de 'chekpoint' y anticuerpos bi-específicos, pero por ahora solo hay dos tipos de terapias CART aprobadas por las autoridades sanitarias a nivel mundial. También hay otros en forma de ensayo clínico, y algunos centros universitarios están diseñando sus propias CART», señala Bosch. En España, de momento, solo hay una terapia aprobada y se está a la espera de la aprobación de una segunda. Esta terapia consiste en extraer sangre del paciente y, en un laboratorio, separar los linfocitos T -un tipo de glóbulos blancos que ayudan a destruir antígenos o sustancias extrañas- y modificarlos genéticamente para que reproduzcan unas proteínas llamadas CAR. Estas proteínas son las que luego ayudarán a reconocer ciertas sustancias de las membranas de las células cancerosas. Una vez dentro del organismo, las células CART se multiplican, detectan fácilmente los antígenos específicos de las células tumorales y, si todo va bien, las destruyen.

Positivos, no infalibles

Las terapias CART ofrecen perspectivas optimistas, pues pacientes cuyo pronóstico era de solo unos meses de vida han alargarla hasta más allá de 24 meses. El 50% de los pacientes a los que se ha aplicado siguen sin responder al tratamiento. El Ministerio de Sanidad ha redactado un Plan Estratégico de Terapias avanzadas, referido a las terapias CART. «El siguiente paso es alcanzar un consenso con las comunidades autónomas para definir qué centros podrán administrarlas», explica Urbano.

Todos estos métodos suponen el inicio de las terapias personalizadas, aunque no sustituyen a tratamientos previos como la quimioterapia o la radioterapia. Se trata de vías complementarias para atacar a la enfermedad cuando otros métodos son insuficientes.Se ha descubierto la punta del iceberg, pero los expertos advierten de que todavía faltan muchos aspectos por estudiar para alcanzar la eficacia total de los tratamientos, que es el objetivo final. Aún así, los avances demostrados animan a pensar que la ciencia está cada vez más cerca de conseguir que millones de personas puedan dejar de vivir «en la sombra del cáncer».

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