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La crisis del PDeCat da alas al nuevo catalanismo moderado

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Manuel Valls, Luz Guilarte, Eva Parera, Noemí Martín y Celestino Corbacho en la presentación de su candidatura efe

El catalanismo moderado, lo que en su día representó CiU, sigue buscando su espacio en el nuevo escenario político catalán. Y lo que no se consiguió antes de las elecciones autonómicas de 2017 podría hacerse realidad tras las municipales y europeas del 26 de mayo. El giro de Cs y la desintegración del PDeCat han dado alas a los impulsores de una nueva plataforma que aspira a presentarse como plataforma de electores -la fórmula escogida por Manuel Valls en Barcelona- y aglutinar el voto del catalanismo moderado desencantado de los extremos.

“El espacio se está conformando, aunque no saldrá antes del 26 de mayo” asegura uno de sus impulsores. “Se está prefigurando una nueva formación que recupere el espacio catalanismo moderado de cara  a unas elecciones autonómicas en octubre.

Entre sus cabezas visibles, Eva Parera, dirigente de Unió y ahora integrante de la candidatura de Valls a la alcaldía de Barcelona o la politóloga Astrid Barrio. El objetivo: romper la hegemonía del independentismo para introducir una cuña que permita romper la política de bloques en Cataluña. Y tienen claro que para ello no quieren crear un nuevo partido político, sino una plataforma de electores que permita ofrecer una propuesta transversal al antiguo catalanismo moderado, esto es, un catalanismo comprometido con la lealtad institucional al Estado.

La próxima semana registrarán un nuevo partido, pero el objetivo es concurrir a las autonómicas con una plataforma de electores

No será un partido, pero no rechaza a los partidos. De hecho, Parera registrará en los próximos días un nuevo partido, que aspira a recoger a los descontentos de Units, que mantiene su compromiso electoral con el PSC. Cuentan además con el apoyo de Lliures, el partido creado por Antoni Fernández Teixidó. Unos y otros tienen claro que carecen de la fuerza necesaria para acudir a unas elecciones autonómicas en solitario, pero también están convencidos de que juntos, y con un proyecto que sea capaz de integrar a los descontentos de otros partidos.

“Existen unos 250.000 votos huérfanos” aseguran desde la plataforma, de los que 100.000 corresponderían al resultado de Unió en 2015, cuando por primera vez concurrió en solitario tras la ruptura con Convergencia, y el resto a desencantados del PDeCat en gran parte, y también de Cs. “Hay gente que ha seguido votando a una marca” apunta Parera respecto al voto aglutinado desde entonces primero por Artur Mas y después por Carles Puigdemont, “sin ser conscientes de que ya no representa su espacio político”.

Crisis del PDeCat

La crisis desatada en el PDeCat por la purga emprendida por Carles Puigdemont para eliminar a las voces más pactistas del partido, lideradas por Marta Pascal, Carles Campuzano o Jordi Xuclà, da alas a esta estrategia. Parera está convencida de que su propuesta puede captar a los votantes del PDeCat descontentos con la propuesta rupturista impuesta por Puigdemont. Aunque advierte que una cosa son los votantes y otra los dirigentes ex convergentes que en los últimos dos años se han comprometido también con la independencia.

Los contactos existen, pero también los depurados por Puigdemont ponen en cuarentena el proyecto. Primero aspiran a dar la batalla en el PDeCat, convencidos de que no se ha dicho la última palabra en esta guerra, aunque de momento el ex president haya ganado todas las batallas.

Pese a las duras críticas lanzadas en los últimos días a la gestión de listas de su partido, Campuzano asegura que “no estamos en un escenario de ruptura, hay que dejar madurar las cosas y buscar puntos de encuentro”. Y coincide con Parera en que la fecha de las elecciones municipales, fin del actual ciclo electoral marcará el calendario. “No se moverá nada hasta el 26 de mayo por responsabilidad y respeto a los compañeros que se presentan a las elecciones municipales. A partir de ahí, hay que ver si las reivindicaciones que creemos que hay se consolidan y de qué manera”.

Esa fractura, que los propios ex convergentes reconocen que puede estallar en toda su magnitud una vez acabado el ciclo electoral, da alas a los impulsores de la plataforma. Tanto es así que confían en restar hasta siete diputados al actual PDeCat, a los que podrían sumar escaños perdidos por Cs, cuyo excepcional resultado el 21D parece difícil de repetir.

El partido naranja se benefició en las elecciones inmediatamente posteriores a la declaración unilateral de independencia de la polarización del electorado. Y utilizó para ello un discurso próximo al catalanismo moderado que en su tiempo representó Convergencia del que después se ha desentendido. El giro político del partido a nivel nacional, su apuesta por edificar un bloque de derecha y su apoyo a la aplicación de un 155 duro si gana las elecciones alejarán a una parte de los electores que les prestó su voto el 21D.

Esas dos bolsas de votos son las que aspira a captar la nueva plataforma catalanista, en competencia con el PSC de Miquel Iceta. Los socialistas contarán con la ventaja de un partido consolidado que aspira a ganar las elecciones generales en Cataluña. Pero tiene en contra el perfil de centro derecha de buena parte de ese electorado. Una frontera de la que no se habla en el discurso político catalán oficial, pero que sigue ahí, como demuestra la escisión de Units, precisamente por prolongar el pacto con los socialistas que inicialmente se presentó como una alianza coyuntural.

 

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