Opinión

Sánchez convierte los Presupuestos en un mercado persa

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Pedro Sánchez está cómodo en La Moncloa –y en el Falcon– y se resiste a convocar elecciones generales, a pesar de asegurar en el Congreso que así lo haría si arrancaba la Presidencia a Mariano Rajoy. Medio año ha transcurrido desde aquellas tramposas palabras del socialista y éste aún sobrevive políticamente con la inyección de oxígeno del PNV, ERC, PDeCAT, EH Bildu y Podemos. Una peligrosa aleación de proetarras, nacionalistas y golpistas manejada por Sánchez que busca, no sólo permanecer en la cálida poltrona del poder presidencial, sino también aprobar unos Presupuestos que alarguen su legislatura hasta la más decadente extenuación, aunque tenga que convertir las cuentas públicas de 2019 en un mercado persa donde todo sea susceptible de compraventa.

El Ejecutivo, que aprobará este viernes en Consejo de Ministros el proyecto de ley de Presupuestos para iniciar su tramitación parlamentaria, ya cuenta con el apoyo del PNV y PDeCAT, dos de las formaciones que apoyaron a Sánchez en la moción de censura, tal y como se lo ha recordado el peneuvista Antoni Ortuzar. El vasco, casi como una premonición de lo que se le podría exigir a Sánchez si consigue los votos necesarios en la Cámara Baja, ha pedido a los golpistas que apoyen la continuidad del Gobierno del PSOE porque encarna “una solución” para los catalanes y los nacionalistas para “decidir su camino político en libertad”. Eso sí, no ha desperdiciado la oportunidad de comunicarle a Sánchez que no habrá “cheque en blanco”.

Ortzuar, desde luego, sólo ha mostrado con clarividencia el camino de deslealtad por el que Sánchez piensa caminar con tal de aprobar los Presupuestos y, por ende, seguir gobernando. El PSOE ya se ha comprometido con el PNV a traspasar la competencia plena de prisiones –un compromiso que también le ha pedido Quim Torra con el fin de decidir sobre los beneficios penitenciarios de los presos que perpetraron el 1-O– y, además, no tiene intención de aplicar el artículo 155 en Cataluña –como le pedían PP y C’s– para sofocar la crisis social y política estrangulando financieramente a los rebeldes. En el último año, la Generalitat ha pedido prestados al Estado, a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), casi 9.000 de ellos en el último año y este 2019 el Ejecutivo le va a autorizar acceder a los activos del Fondo de Facilidad Financiera (FFF). Efectivamente, y a tenor de lo acontecido, el cheque en blanco no estará firmado por Sánchez, sino por la letal combinación política que le elevó al poder.

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